Bernardo Ferrándiz, repaso fundamental por su vida y obras.
Bernardo Ferrándiz Bádenes nació en 1835 en un pueblo llamado Cañamelar, situado al norte del puerto de Valencia.
Pronto comenzó sus estudios de formación pictórica en la Academia de Bellas Artes de San Carlos en Valencia destacándose por plasmar imágenes y escenas cotidianas y con una cierta carga social. Su cuadro “El viatico a un mendigo” le valió un pensionado de la Diputación de Valencia para viajar al extranjero, aprovechándolo para ir a Roma.
Ya de vuelta en España participó en varias exposiciones recibiendo una mención en la de Bellas Artes de 1860, la medalla de plata en la de 1864 y en la de 1866.
En 1865 presenta en la Exposición de Bellas Artes de Paris su cuadro “El tribunal de las aguas” que es adquirido por el propio Napoleón III, y está actualmente en el Museo de Bellas Artes de Burdeos.

En 1869 y tras unas duras oposiciones consigue la cátedra de Colorido y Composición en la Escuela de Bellas Artes de San Telmo en Málaga adonde se traslada y fija su residencia, permaneciendo en ella el resto de su vida, siendo nombrado Director de la misma en 1878.
En 1870 se le encarga la decoración del Teatro Cervantes encargándole la pintura del techo y del telón de boca, este último, con el tema de la alegoría del teatro, hoy bastante deteriorado y en restauración.
El trabajo era tan grande que pidió la colaboración de su amigo Muñoz Degrain para la ejecución del techo del teatro Cervantes de Málaga con el tema de “Alegoría de la Historia, Industria y Comercio de la ciudad de Málaga”, Degrain se encargará de los fondos y Ferrandiz del diseño general y de los primeros planos.

En 1873 se incorpora en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, participando en el taller de Federico Madrazo.
Tras unas oposiciones en Madrid consigue la cátedra de Colorido y Composición en la Academia de Bellas Artes de San Telmo en Málaga, de la que fue nombrado director en 1878.
En esta época era muy habitual la pintura de carácter costumbrista y Ferrándiz también la interpretó pero dándole un sentido satírico o caricaturesco, principalmente en sus referencias al clero o la política.


Fue toda una institución en la pintura española y malagueña del siglo XIX, pues, además de conseguir que su amigo Muñoz Degrain se afincara en Málaga, como Director y catedrático en la academia de San Telmo tuvo como alumnos a Moreno Carbonero, Nogales, Simonet, Denis Belgrano o Sáenz Sáenz, entre otros, dejando su impronta técnica y compositiva en ellos y, desde luego fue el principal creador e impulsor de la escuela malagueña de pintura.
Vivió 17 años en Málaga hasta su muerte, de una dolencia estomacal, en Mayo de 1885, tenía 50 años, siempre fue considerado como uno de los pilares de la llamada Escuela Malagueña de Pintura.
Fue enterrado en el cementerio de San Miguel inicialmente en una tumba muy sencilla y de aspecto poco adecuado, finalmente se trasladó al llamado Panteón de Malagueños Ilustres, tiene una estatua conmemorativa en el Parque de Málaga.