Isabel la Católica, personaje ilustre que da nombre a una de las calles de Málaga.

La calle Isabel la Católica esta situada en el barrio de la Victoria, zona de Cristo de la Epidemia, esta calle es el reducido recuerdo urbano de una de las más importantes reinas de España.

Calle isabel la católica málaga
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Vida de Isabel la Católica.

Nació nuestro personaje en Madrigal de las Altas Torres, corría el mes de Abril de 1451, hija de Juan II de Castilla e Isabel de Portugal, su segunda esposa.

A la muerte de su padre el rey se traslada con su familia a Arévalo, allí tuvo una vida un tanto incómoda, pues su madre empezó a mostrar síntomas de locura y la niña Isabel, que tendría tres años, creció sin apenas ver a su madre y mantenida entre la servidumbre.

En aquel ambiente aprendió a leer y escribir, con el apoyo familiar de su hermano Alfonso, apenas un año mayor que ella.

En 1464, al cumplir trece años, el rey Enrique IV, su hermanastro hijo de María de Aragón la primera esposa de Juan II, la traslada a la corte, junto con su hermano Alfonso, adjudicándole rentas y algunas pequeñas propiedades.

La relación de nuestra infanta con el rey es amigable y cariñosa, mostrando él su aprecio por ella y por su hermanastro Alfonso. Pero en la corte el ambiente es tenso y difícil, los nobles son insaciables y cada vez quieren más poder, e intrigan continuamente, entre ellos, contra ellos y contra el rey, un infierno.

En este ambiente se produce lo que se llamó “la farsa de Ávila” en la que unos nobles, dirigidos por el marqués de Villena, simulan destronar a un monigote que representa al rey Enrique IV y entronizan al infante Alfonso, justificándolo por creer que la heredera, la infanta Juana, hija del rey, es ilegitima.

De momento Isabel la Católica se mantiene al margen de estas intrigas, pero cuando en 1468 su hermano el infante Alfonso muere, la situación cambia para ella. Los partidarios de su hermano se vuelven hacia ella y la ven como posible sucesora del rey, el objetivo de aquella nobleza es tener un rey o reina manejable y dúctil a sus apetencias.

Consiguen del rey Enrique lo que se identificó como “el pacto de los toros de Guisando” por el cual se nombra a Isabel la Católica princesa heredera del trono castellano, reconociendo la ilegitimidad de su hija Juana.

La infanta Isabel pasa a ser princesa de Asturias, con el reconocimiento real.

¿Cómo era nuestra princesa?.

Calle isabel la católica

Diego de Colmenares (1586―1651) la describe así “De hermosa y real presencia, estatura mediana, bien compuesta, de color blanco y rubio, ojos entre verdes y azules, de alegre y severo movimiento, todas la facciones del rostro de hermosa proporción, en el habla y acciones de natural agrado y brío majestuoso“, parece ser que en el cuadro de “La virgen de la mosca” de autor desconocido que se encuentra en la sacristía de la colegiata de Toro, es una muy veraz imagen del aspecto juvenil de nuestro personaje.

Sin olvidar su famoso retrato de Juan de Flandes que nos muestra a una reina ya en edad madura

Pero antes llega el momento en el que Isabel la Católica debe elegir esposo, y lo hace teniendo en cuenta los intereses del estado. Tiene tres candidatos principales: el rey Alfonso V de Portugal, rechazado por muy mayor, Don Pedro Girón, Maestre de Santiago, personalmente rechazado porque le caía fatal, además de ser el candidato de su hermano el rey y de su amigo don Juan Pacheco, enemigo político de Isabel, y Fernando de Aragón, hijo del rey Juan II de Aragón y heredero de ese reino, a quien ella conocía desde pequeña. Naturalmente este fue su elegido a pesar de ser parientes, eran primos, y necesitar una dispensa papal para casarse.

El arzobispo Carrillo presenta una dispensa papal falsa y la boda se celebra de inmediato, en Valladolid en 1469. Este acto enfada al rey que destituye a Isabel como princesa de Asturias y reconoce a su hija la princesa Juana como la legítima heredera del reino.

Isabel y Fernando prudentemente se retiran a Medina de Rioseco, pero poco a poco le van llegando apoyos y cada vez hay más nobles que le ofrecen su fidelidad, incluso la poderosa familia de los Mendoza les ofrece su apoyo, teniendo también aliados en la Borgoña y Roma. Parece que Enrique se aviene a tener algún tipo de acuerdo con Isabel, pero en esos momentos (1474) fallece sin dejar testamento y estalla una guerra civil que duraría cuatro años.

Inmediatamente a la muerte de Enrique IV Isabel se proclama unilateralmente reina de Castilla en Segovia, con el apoyo de Andrés Cabrera y los nobles que la apoyaban e invocando el acuerdo de “Los Toros de Guisando”. Fernando no está presente, tardó un par de días en llegar.

En 1475 Isabel y Fernando firman lo que se llamó “la Concordia de Segovia” por la cual ambos esposos se reparten las obligaciones

Isabel la Católica es reconocida como “reina y propietaria de Castilla” y Fernando es nombrado rey consorte, formando una pareja fuerte y bien definida que será la clave del éxito de su reinado.

La guerra civil entre los partidarios y los detractores de los nuevos reyes se internacionaliza al intervenir en ella los reinos de Portugal y Francia, pero la derrota de los portugueses en la batalla de Toro y la resistencia vasca que impidió que las tropas francesas pudieran penetrar en España, hacen que finalmente el reinado de Isabel y Fernando se consolide y nuestro personaje reinó con todo tipo de acontecimiento durante treinta años.

Participó activamente en el asedio a la ciudad de Málaga. Cuando más tensa era la situación, se llevaba más de dos meses de asedio y la situación no parecía conducir a buen fin, la llegada de la reina tranquilizó a las tropas castellanas e intranquilizó a los defensores musulmanes. Montó sus reales en lo que hoy es el convento de la Trinidad y trajo con ella, además de hospitales de campaña que se distribuyeron en el perímetro del cerco, abundante pólvora y balas que había recogido de los almacenes militares de la ciudad de Sevilla.

Se entendió como muy provechosa su llegada para el buen término del asedio.

Se cuenta que ella misma visitó varias veces las posiciones de primera línea dando ánimos y confortando a los soldados que allí luchaban.

Murió en 1504, 17 años después de lo narrado, probablemente de cáncer de útero. Tenía 53 años.

Tuvo cinco hijos.

Isabel (1470 – 1498) Se casó con el infante Alfonso de Portugal, pero a la muerte de este contrajo matrimonio con el primo de este; Manuel, que llegó a ser rey de Portugal como Manuel I, fue reina de Portugal entre 1495 y 1498 muriendo en el parto de su primer hijo.

Juan (1478 – 1497) En 1497 se casó con Margarita de Austria, hija del emperador Maximiliano I, muriendo de tuberculosis al poco tiempo.

Juana (1479 – 1555) Fue reina de España como Juana I, se casó con Felipe de Habsburgo, lo que propicio la entrada en el trono de España de una nueva dinastía. Tuvo tres hijos, el segundo de los cuales fue Carlos, que llegó a ser Carlos I de España. La muerte de su marido le afectó profundamente en sus facultades mentales siendo recluida por su padre en Tordesillas donde falleció a los 76 años.

María (1482 – 1517) Contrajo matrimonio con el viudo de su hermana Isabel, fue madre de diez hijos.

Catalina (1485 – 1536) Se casó en 1502 con el príncipe Arturo de Gales, que murió pocos meses después de la boda, volviéndose a casar con Enrique, el hermano de su difunto esposo, que llegaría a ser rey como Enrique VIII, fue reina de Inglaterra durante veinticuatro años y madre de la reina María Tudor. Enrique VIII la repudió para casarse con su amante Ana Bolena, para lo cual hubo de renunciar a la religión católica y abrazar el protestantismo y ¡hasta hoy!.

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