Marquesa de Moya,  personaje que participó en la Reconquista de Málaga  y da nombre a una calle de la ciudad.

Calle situada en el entorno de calle Alcazabilla y Pedro de Toledo en el Centro Historico.

Calle Marquesa de Moya
Ver en el mapa.

Nos estamos refiriendo a doña Beatriz de Bobadilla y Maldonado, nacida en Medina del Campo en 1440, perteneciente a una familia de la baja aristocracia, cortesanos.

El padre de Beatriz, don Pedro de Bobadilla fue un fiel servidor del rey Juan II y de su hijo Enrique IV, llegando a ser alcaide de las fortalezas de Madrid y Maqueda.

Beatriz conoce  a Isabel.

Su primer contacto con Isabel fue años atrás cuando su padre, Pedro de Bobadilla, fue nombrado alcaide de la fortaleza de Arévalo en la que Enrique IV mandó recluir  a su madrastra Isabel de Portugal y sus dos hijos Isabel y Alfonso. Beatriz era mayor que la princesa, unos diez años e Isabel debía ser una niña pequeña.

Años después, en un nuevo encuentro en Maqueda, se entendieron tan bien que Isabel, que ya tendría unos ocho o nueve años, pidió a su hermano el rey que la joven Beatriz formase parte de su corte de damas de compañía, el rey lo aceptó y don Pedro no opuso ningún reparo, así Beatriz pasó al servicio de la princesa Isabel.

Beatriz se convierte en la protectora de su amiga Isabel.

Beatriz fue la gran amiga e incluso protectora de Isabel, una especie de hermana mayor. Cuentan las crónicas que cuando ésta fue prometida a Pedro Girón a quien Isabel odiaba tanto como temía, la princesa buscó apoyo y ayuda en su amiga y fue su amiga la que, según se comenta, intrigó, organizó o incluso preparó la muerte del mencionado Pedro Girón, que se sabe murió envenenado cuando iba camino de oficializar su compromiso con Isabel.

En el 1468 se produce el famoso pacto de los Toros de Guisando y parece que allí o en aquel entorno se produce el primer encuentro entre Beatriz y Andrés Cabrera, a la sazón justicia mayor de la ciudad de Segovia y guardián de puertas del alcázar.

Isabel le encuentra a Beatriz un buen marido.

Parece fácil imaginar que en este caso fue la princesa Isabel la que facilitó la boda de su amiga con Andrés Cabrera, justamente el año en que éste fue nombrado alcaide del alcázar segoviano, cargo de gran importancia pues, además de ser la mayor y mejor fortaleza castellana, en sus sótanos se alojaba el tesoro real, cargo, el de tesorero, que ya ostentaba cuando se celebró el casamiento.

Y pronto la estrategia comenzó a dar su frutos, Andrés Cabrera, fiel servidor de Enrique IV, empezó a mirar con simpatía los proyectos sucesorios de la princesa Isabel, hábilmente aleccionado por su esposa Beatriz. En esos momentos una conspiración contra el alcaide segoviano promovida por nobles fieles a Enrique IV con intención de arrebatarle el gran poder que suponía ser alcaide del alcázar segoviano decidió a Andrés Cabrera a decantarse definitivamente hacia los intereses de Isabel.

Calle Marquesa de Moya en Málaga
Marqueses de Moya

Tanto que fue en Segovia donde se gestó, a la muerte de Enrique IV, el nombramiento, en 1474, de Isabel como reina de Castilla, fue Andrés Cabrera quien le hizo entrega de las llaves de la ciudad y por consiguiente del tesoro real, algo fundamental para asentar el reinado de Isabel.

Isabel siempre supo que Beatriz fue una ayuda importante en este proceso.

Este Andrés Cabrera sufrió varios intentos de amotinamiento en la propia Segovia dirigidos por nobles afines a Enrique IV que no le perdonaban su supuesta traición, tuvo que ser la propia reina Isabel quien le rescatara del más duro de todos ellos y aclarara que el alcaide del Alcázar contaba con su apoyo y el de sus tropas, pero, por su propia protección, lo sacó de Segovia en 1480 y a cambio lo nombró a él y a su mujer Beatriz marqueses de Moya.

Beatriz ya es marquesa de Moya.

La marquesa de Moya estuvo en el sitio de la ciudad de Málaga, vino con su amiga la reina Isabel, en calidad de Camarera Mayor. Alonso de Palencia incluye al Marqués entre los personajes que formaban el cerco a la ciudad, pero no he conseguido más información al respecto, probablemente  lo haría junto con algún otro noble.

Aquí y a ella le ocurrió el famoso incidente en el que un santón, que previamente había incendiado a la multitud malagueña con sus palabras, pidió ser recibido en el real del campamento por el propio rey Fernando, y lo consiguió. Mientras esperaba escudriñó en las tiendas más lujosas que por allí había y en una de ella vio a dos personajes de ricas vestimentas y elegante porte y creyendo que eran los reyes castellanos arremetió contra ellos con intención de matarlos, eran don Álvaro de Portugal y doña Beatriz de Bobadilla, el noble portugués resultó herido pero no de gravedad y el santón fue pronto hecho prisionero y ejecutado.

Beatriz, la Marquesa de Moya siempre fue dama de la corte de Isabel, y sobre todo su amiga y confidente. Acompañó a la reina a lo largo de toda su vida, incluso se comenta que, de alguna forma, participó en la decisión de los reyes de conceder a Cristóbal Colon crédito en sus aspiraciones.

La reina Isabel murió en 1504 y su amiga aún vivió unos cuantos años más, murió en 1511 dejando una considerable fortuna repartida en mayorazgos entre sus nueve hijos.

Está enterrada, junto a su marido en el templo panteón de la Santa Cruz de los Padres Dominicos, (en restauración) en Carboneras de Guadazaón (Cuenca).

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