Conozcamos la historia de la calle Zegrí de Málaga.

La calle Zegrí casi no es calle, lo fue, pero el acondicionamiento de los jardines de ibn Gabirol la han dejado sin uno de los lados, da a calle Alcazabilla, en el Centro Histórico.

zegrí
Ver en el mapa.

Aquí podemos hablar en dos direcciones, de los Zegries y de Hamet el Zegri.

Puesto que la calle se llama Zegrí, ni siquiera El Zegrí, parece referirse genéricamente al concepto Zegrí en sí mismo.

Bien, Zegri, o mejor los zegries, fue el nombre de un linaje nobiliario del contingente gomer incluido dentro de las diferentes etnias de soldados que luchaban en el reino de Granada, aunque hay que señalar que los gomeres hicieron  su aparición mucho antes.

Cuando en 1419 Muhammad VIII es destronado por los abencerrajes e imponen a Muhammad  VII, previamente desposeido del trono, el apeado del trono llama en su ayuda a tropas norte africanas y hacen su aparición los gomeres, fieros guerreros de las montañas del Magreb al mando de los cuales hay oficiales que pertenecen al linaje zegrí, y que desde un primer momento se identifican como enemigos acérrimos de los abencerrajes, existen motivos religiosos para esta inquina.

Estos gomeres son fieros, inmisericordes, intransigentes y hábiles guerreros.

Con su apoyo Muhamad VIII recupera nuevamente su trono

Como prueba de agradecimiento el sultán de turno les adjudica la ciudad de Ronda, pero ésta es conquistada por los Reyes Católicos en el 1445 y los gomeres y zegrÍs que han sobrevivido se refugian en Málaga, desoyendo las ofertas de los Reyes Católicos para conseguir que se adhieran a su causa y le presten vasallaje.

Y aquí ya podemos empezar a hablar de la segunda opción, de Hamet el Zegrí.

Cuando los Reyes Católicos conquistan Ronda él era el arráez de la villa, pero una astuta trampa amenazando con atacar Granada le hizo salir en defensa de la capital de reino, cuando Hamet se dio cuenta del engaño y quiso volver hacia su Ronda se encontró con que ésta estaba férreamente sitiada y atacada con ferocidad, él ya no pudo hacer nada

Derrotado, ofendido y humillado el Zegrí se refugió en Málaga, instalando su cuartel en la fortaleza de Gibralfaro, desarrollando un personal odio cerval hacia las tropas e instituciones cristianas de Castilla.

Allí se encastilló no queriendo saber nada de las negociaciones que Ali Dordux como representante popular e ibn Qumisa como gobernador de la ciudad mantenían en Vélez con el rey castellano, negociaciones que llegaron a un acuerdo satisfactorio para ambas partes, pero antes de su firma llegaron noticias al real castellano de que en Málaga se había hecho fuerte el arráez del castillo y no aceptaría ninguna entrega o rendición, al rey Fernando la noticia le sentó fatal y de inmediato se rompieron las negociaciones.

Yo estoy aquí para defender la ciudad no para entregarla”, era la argumentación de nuestro personaje y su obstinada actitud endureció la postura del rey Fernando, que atacó y conquistó Málaga como ya se conoce.

La ciudad se entregó a las tropas castellanas pero el Zegri aún permaneció en pie de guerra en su fortaleza de Gibralfaro.

Finalmente, pocos días después de la toma de la ciudad, las puertas del castillo fueron conquistadas, Hamet fue reducido y tomado preso y, según cronicas, terminó sus días encadenado en una lóbrega mazmorra de la fortaleza de Carmona.

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