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El fusilamiento de Torrijos – Gisbert

Realmente el cuadro se llama “Fusilamiento del general Torrijos y sus compañeros en una playa de Málaga” y fue pintado por Antonio Gisbert en 1888.

El fusilamiento de Torrijos tiene unas dimensiones de 390 x 600 y fue un encargo de Mateo Sagasta presidente del Consejo de Ministros durante la Regencia de María Cristina, quería una obra que relatase el carisma de la rebelión liberal frente al absolutismo de Fernando VII. Gisbert cobró por este cuadro 40.000 pesetas una muy, muy buena cantidad.

Gisbert en 1860 ya había pintado otro cuadro de similar intencionalidad política “La ejecución de los Comuneros de Castilla” hoy en el Palacio de las Cortes.

La historia que cuenta es la siguiente

El general Torrijos exilado en Inglaterra por sus ideas liberales, preparó lo que se conoce como “el pronunciamiento de Torrijos”, con el que pretendía derrocar el absolutismo de Fernando VII e implantar un régimen liberal.

Alentado por las ideas que le llegaban desde España se traslada a Gibraltar y allí redacta el mencionado “pronunciamiento”, también recibe noticias de que sería bien recibido si desembarcaba en las playas de Málaga, se lo garantiza el gobernador de la ciudad Vicente González Moreno, Torrijos lo cree y se embarca en la aventura junto con sesenta compañeros.

Llegan a avistar Málaga el día 2 de Diciembre, pero el buque en que viajaban es apresado por un buque militar cuando se disponían a entrar en el puerto, viéndose obligados a desembarcar en una playa próxima. Con Torrijos al frente consiguieron escapar huyendo tierra adentro, 48 de ellos llegan hasta Alhaurín de la Torre donde se refugian,  allí son hechos prisioneros, y encerrados en el convento de San Andrés, en Málaga, era el 4 de Diciembre de 1831, siete días más tarde, el 11 de Diciembre, y sin juicio alguno, los cuarenta y ocho son llevados a una playa próxima para morir fusilados.

El fusilamiento de Torrijos

Ese es el momento que retrata Gisbert en su cuadro «El fusilamiento de Torrijos», en el que los personajes están dibujados prácticamente a tamaño natural, es una obra sobria de colores muy medidos, sin toques coloristas, apenas una barretina y la banda roja de uno de los ya ajusticiados, el resto son colores neutros, acorde con el dramatismo de la situación, incluso el cielo encapotado, con negros nubarrones ayuda a recrear la imagen de tragedia.

Solo ver el cuadro y el espectador sabe inmediatamente quien es el general Torrijos, su identificación es fácil e inmediata, todos tienen las manos o los brazos amarrados, a Torrijos lo hacen figurar amarrado por los brazos de forma muy discutible, pero necesaria para la composición del personaje que Gisbert ha imaginado.

Nuestro cuadro es claramente una composición fotográfica, en que el grupo de dieciséis personas, no podemos llamarlas condenadas puesto que no lo habían sido, se disponen a morir fusiladas en una playa malagueña.

Se distingue claramente un grupo de seis, de mayor nivel social, encabezado por el propio Torrijos que coge las manos de los personajes que le rodean: a su izquierda un caballero de edad avanzada y expresión dura, Francisco Fernández Golfín, quien fue ministro de la guerra y que está siendo vendado por un fraile, es el único que no parece estar atado, a su derecha está Flores Calderón, que fue presidente de las Cortes durante el “trienio liberal”, vestido con levita de color gris claro.

A continuación se identifica al coronel López Pinto, amigo de la infancia de Torrijos quien lo llamó ya estando en Gibraltar, a continuación al oficial ingles Robert Boyd, quien se hizo amigo de Torrijos durante su estancia en Inglaterra, admirando su creencia liberal, tenía 26 años y todos los esfuerzos del cónsul y embajador ingles no pudieron evitar su fusilamiento, y el llamado Francisco Borja Pardío, también militar, quien fue nombrado comisario de guerra durante el “trienio liberal” después se exilió a Gibraltar y allí conectó con Torrijos, está con expresión abatida.

A continuación hay un grupo de marineros, hombres del campo y gente de la calle, como expresión del nivel popular que las ideas de Torrijos habían alcanzado, Gisbert quiso representar una especie de comunión entre pueblo y burguesía.

Es apropiado recordar que meses antes, en Mayo, había sido muerta a garrote en Granada Mariana Pineda, otra gran referencia del liberalismo.

El fusilamiento en sí no es posible tal como está aparentemente planteado, no se puede fusilar a un grupo de dieciséis personas al mismo tiempo, haría falta un pelotón inmenso, aunque Gisbert nos hace ver que son dos filas de fusileros los que están preparados, de cualquier modo la intención de Gisbert es el homenaje a las víctimas del movimiento liberal, haciendo ver como en él estaban incluidas personas de todas las clases sociales y enfatizando, en un gesto puramente goyesco de gran dramatismo, las que sitúa ya ejecutadas, tendidas en el suelo, junto a la anacrónica presencia de una chistera y el dramático detalle de una mano cercana.

Detrás de ellos el pelotón está listo para actuar, seguramente la primera fila se pondrá rodilla en tierra para permitir la fácil puntería de los soldados de la segunda fila, al frente de ellos vemos a su oficial con un pañuelo en la mano para dar la orden de fuego silenciosamente.

Hay un trocito de mar a la izquierda del cuadro, puede parecer superfluo, pero es de tal calidad que merece la pena fijarse en él.

Gisbert nos regala un detalle excepcional y es la imagen de la iglesia del Carmen que claramente se vislumbra por detrás del grupo de personas, haciéndonos ver que la acción se desarrolla en la playa de San Andrés en Huelin.

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