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El milagro de santa Casilda – Nogales

Se trata de una obra de José Nogales Sevilla realizada en 1892, el autor tendría 32 años, de un tamaño considerable 303 x 450, actualmente en el Museo de Bellas Artes de Málaga.

La historia de las vicisitudes de este cuadro es digno de conocerse.

Fue pintado por Nogales y presentado en la Exposición de Bellas Artes de 1892 obteniendo una medalla de oro, ex aequo con Flebit super illam de Simonet. Se comentó que, según la opinión del jurado, “nunca se pintarán otras flores como estas”

Se cuenta que el cuadro fue visto por un rico banquero malagueño que lo adquirió para que su hija Casilda, que iba a profesar de novicia en el convento de la Salesas Reales de Oviedo, lo entregara como regalo a la comunidad y así se hizo.

Hay otra versión se habla de que fue adquirido por un rico empresario y aristócrata asturiano, don Martín González del Valle, quien lo donó al convento de las Salesas, este caballero tuvo dos hijas profesas en dicho convento y una se llamaba Casilda.

Pero años más tardes, tras sobrevivir a un incendio en la congregación en 1937, del que salvó dicen que milagrosamente, en 1941, dificultades económicas de la congregación la obligaron a empeñar sus mejores pertenencias y entre estas estaba el cuadro de Santa Casilda.

Bastante tiempo después (1993) alguien avisó a miembros de la Academia de Bellas Artes de San Telmo que un lienzo de grande proporciones de un pintor malagueño se estaba deteriorando en la tienda de un anticuario de Oviedo.

La Academia envió a personal que identificó el cuadro como obra de Nogales, pero ante la falta de medios propios para comprarlo instaron a la Junta a adquirirlo, que así lo hizo a través de la Consejería de Cultura que lo adquirió en 1996, enviándolo al Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, en Sevilla, donde lo restauraron de sus múltiples desperfectos, se valoró la restauración en 24  millones de pesetas.

En 1999 la obra pasó a Málaga a los fondos del Museo de Bellas Artes, que por cierto en aquellas fechas no tenía sede y el cuadro, que por su gran tamaño era difícil de guardar, estuvo expuesto en el Archivo Histórico del convento de la Trinidad.

el milagro de santa clasilda
El milagro de Santa Casilda

Hablemos sobre el cuadro.

La historia que nos cuenta está situada en Toledo sobre el 1050, donde el emir Al Mammun gobernaba, tenía unos calabozos con prisioneros cristianos y su hija Casilda, apiadada de ellos, les facilitaba alimentos de forma subrepticia, el emir llegó a sospechar algo y un día la siguió hasta los calabozos y allí la abordó, preguntándole qué llevaba en el delantal, ella le contestó que llevaba flores, el emir le pidió con violencia que se las mostrara y cuando Cecilia abrió su delantal un gran número de flores se desparramó por el suelo.

La historia siguió y nos cuenta que Casilda enfermó y llegaron a sus oídos, seguramente por medio de los cristianos prisioneros,  que en La Bureba en el Reino de Castilla existían los Lagos de San Vicente cercanos a la localidad de Briviesca que tenían la propiedad de ser muy curativos. Casilda pidió permiso a su padre para ir y este se lo concedió.

Casilda probó los efectos curativos de aquellas aguas y sanó, ella lo atribuyó a un milagro y no quiso volver a Toledo, se convirtió al cristianismo quedándose a vivir en las cuevas que en el aquel paraje existen, donde, junto con unos dominicos que allí hacían penitencia, se creó una pequeña comunidad, falleció allí mismo siendo ya muy anciana.

En ese paraje, donde ya existía una modesta ermita mandada construir por ella misma y en la que estaba enterrada, se levantó el Santuario de Santa Casilda en 1529 rehaciéndose en 1703 tras ser destruido por una tempestad, actualmente es centro de peregrinación de briviescanos y burebanos y todo aquel que quiera curarse en alguna enfermedad en sus lagos.

Santa Casilda es la patrona de Briviesca.

Bien, volvamos al cuadro.

El instante que Nogales ha captado en su obra, es aquel en que Cecilia deja caer el delantal y las flores caen al suelo ante el estupor de su doncella y el asombro de su padre.

La composición es exquisita, hay una diagonal formada por las cabezas de los personajes que empieza en el primer prisionero de la izquierda y termina en el guardia de la puerta de la derecha.

Los gestos lo dicen todo.

Casilda no se atreve a mirar lo que ha ocurrido con las viandas que transportaba y busca la expresión de su padre, la doncella se arrodilla y quiere tocar con sus manos para cerciorarse que son realmente flores, el emir da un paso atrás asombrado del hecho, él estaban seguro de que su hija transportaba alimentos para los prisioneros, incluso un segundo prisionero, que ha captado el milagro, se inclina sobrecogido de emoción, al fondo un par de mujeres se abrazan.

Los dos grandes focos luminosos son el grupo de Casilda y su doncella, eje central del cuadro y la impresionante figura del emir Al Mamun de un brillante colorido y magnifica factura en el gesto corporal.

Nogales detalla con gran precisión los herrajes que aprisionan las piernas de los presos y se luce con el atuendo del emir, brillantemente iluminado por una fuerte luz que viene de la izquierda y, por supuesto, la gracia y soltura habitual en él al representar las rosas, quizás demasiado grandes, que escapan del delantal de Casilda.

Se intuyen al fondo unas figuras femeninas, tal vez también prisioneras, y un gran cortinón que suponemos que dividía las zonas de hombres y mujeres dentro de los calabozos.

A la derecha se aprecia la puerta abierta de los calabozos que da un punto de luz un tanto tenue pero lo suficiente para apreciar a la guardia que la vigila y ha acompañado al emir, se ha dado en comparar esta puerta con la que en el fondo de las Meninas da espacio y aire al cuadro.

Debemos aclarar que esta especie de milagro y por las mismas circunstancias también le ocurrió a  Santa Isabel de Portugal (sobre 1300) o San Diego de Alcalá (sobre 1460).

No deja de ser curioso que Nogales que es famoso por su dominio en la técnica de pintar flores y que solo pintó un cuadro con motivos religiosos, dicho cuadro sea este de santa Casilda cuyo tema principal precisamente son las flores.

Hay otra Santa Casilda pintada por Zurbarán, excelente pintura pero muy alejada de lo que históricamente pudo haber ocurrido, es una figura única y  nada que ver con la nuestra, que es la buena.

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