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Giorgio Vasari. Biografía imprescindible.

Giorgio Vasari (Arezzo 1511 ― Florencia 1574), repaso por su historia y obras.

Aunque Giorgio Vasari no fue un pintor de tan reconocido prestigio como los otros de su época, su aportación al conocimiento del renacimiento italiano es inestimable: era arquitecto, escritor y pintor; y es muy importante su faceta de escritor, pues es el autor de una muy importante obra biográfica de los artistas italianos del momento “Vida de los mejores pintores, escultores y arquitectos desde Cinabue hasta nuestros días”  de 1550.

En esta obra Giorgio Vasari utiliza por primera vez la palabra “renacimiento” para referirse a este periodo que se inicia con Giotto, también acuña el concepto de “manierismo” del que hablaremos más adelante y ambas se quedaron para la posteridad.

Su obra pictórica más conocida son los frescos del Palazzo Vechio de Florencia, la sala de los quinientos (Salone dei cinqueccento), esta sala ya vale por el reconocimiento mundial a la obra de Vasari, es bastante mayor que la capilla Sixtina (52 x 23 frente a 43 x 13) y está rodeada de cuadros referidos a las batallas en que intervino la Republica de Florencia, en el techo tiene 39 cuadros en los que cuentan historias relacionadas con la vida de Cosme I, es absolutamente espectacular.

Giorgio Vasari

Vista sala quinientos

Es interesante conocer que Vasari, además de escritor, fue el arquitecto que diseñó y construyó la Galeria Ufficci, el pasadizo vasariano, que une los Ufficci con el palacio Pitti a través del Ponte Vechio, pintó la cúpula de la catedral de Florencia, Santa Maria del Fiore, y  remodeló las iglesias de Santa Maria Novella y la Santa Croce. También creó la “Academia de las artes del diseño” con el respaldo del Cosme de Médici y con Miguel Ángel al frente.

Realmente a este personaje no se le puede dejar de lado.

Vasari

Cúpula catedral Florencia

Vasari y el «manierismo»

Ya se ha comentado que Vasari acuñó el término «manierismo» al igual que lo hizo con el de «renacimiento», él lo explicaba como  una técnica pictórica que consistía en copiar la forma de pintar de pintores de reconocida fama, calidad y aprecio, normalmente enfatizando sus puntos notables o caricaturizando sus puntos débiles. La palabra viene del italiano “maniera” y hace alusión a la tendencia ya comentada de pintar “a la maniera” de algún gran maestro o de alguna importante escuela. La imitación del estilo de pintura (maniera) de Leonardo, Miguel Ángel o Rafael, llevó a muchos pintores a extremar las características de estos maestros, produciendo obras muy artificiales, deformadas y de difícil composición y comprensión, secuelas interpretativas que ha arrastrado el término desde aquellas épocas. Por ejemplo, Tintoretto, presumía de copiar el estilo de dibujo de Miguel Ángel, y lo hacía, pero aumentando los complejos grupos de personas, las composiciones que forman sus cuadros y enfatizando los escorzos.

Esa técnica se ha seguido utilizando desde entonces, es una practica muy habitual, por ejemplo nuestro inmortal Sorolla, en su época de Paris vendía sus cuadros pintando «a la maniera» de Fortuny que era el artista que más cuadros vendía y en su casa museo podemos disfrutar de los hermosos cuadros de su esposa Clotilde «a la maniera» de Rembrandt o a su hija a la de Renoir.

Hoy día se le da un uso bastante inculto a esta palabra, refiriéndose en general a la pintura o bien muy recargada de imágenes y detalles o a la que es un tanto frívola y superficial, se tiende a traducir manierismo por amaneramiento y siempre con carácter peyorativo.

Es evidente que el Renacimiento fue una etapa dorada de la pintura que marcó un nuevo camino en el arte pictórico y desde luego los artistas son los responsables directos de haberlo conseguido, pero no olvidemos  el inestimable mecenazgo de los Médicis en Florencia, los Este en Ferrara, los Gonzaga en Mantua, los Montefeltro en Urbino, los Visconti y los Sforza en Milán, y muchas enormes fortunas más y, desde luego, la Iglesia evidentemente en Roma.

Y gran parte de la oscura historia del Renacimiento la conocemos gracias a Giorgio Vasari, quien por cierto no era excesivamente cuidadoso cuando se trataba de fechar o referir datos, por lo cual muchas de sus afirmaciones, conclusiones u opiniones han sido rebatidas por parte de modernas investigaciones, pero nadie puede negarle el hecho de que cualquier de ellas partió de su estudio sobre el arte y los mejores artistas de su época.

Vasari falleció en Florencia en 1574, tenia 62 años.

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