Su nombre completo es “La compañía del capitán Reynier Reael y del lugarteniente C. M. Blaeuw” pero popularmente se la conoce como “La flaca Compañía”, obra de Frans Hals, pintada entre  1633 – 1637, es un cuadro enorme de 209 x 429, actualmente en el Rijksmuseum.

En los siglos XVI y XVII se hicieron muy populares en Holanda este tipo de obras

Se trataba de retratar a las milicias populares, formadas por personajes de cierto nivel, que se reunían y actuaban en momentos de necesidad, no rehuían entrar en batallas, y acostumbraban a encargar retratos alusivos, es evidente que estaban orgullosos de su cometido, para instalarlos en sus cuarteles.

La compañía del capitán Reynier

Es una curiosidad interesante que mientras Hals pintaba La compañía del capitán Reynier, Velázquez pintaba la rendición de Breda, en la que personajes similares a los retratados hubieron de rendirse a las armas españolas.

Este encargo le llegó a Hals desde Amsterdam, él trabajaba en Haarlen y de allí eran los numerosos cuadros de milicias que realizó.

La compañía del capitán Reynier tuvo problemas de realización, planteándose importantes quejas por los contratantes ante la tardanza de Hals en terminar el cuadro, tanto fue así que Hals abandonó el encargo dejando terminado el grupo de la izquierda, incluido el capitán, pero no la del lugarteniente que está a su derecha y es reconocible por su fajín dorado.

Las figuras de la derecha, incluyendo al lugarteniente, fueron terminadas en 1637 por un notable pintor holandés Pieter Codde, hay que aclarar que Hals diseñó la totalidad del cuadro y las figuras de la derecha si no terminadas estaban todas esbozadas.

El diseño de Hals, quizás en el momento más importante de su carrera, es magistral, además de ser figuras a tamaño natural, se aprecian con gran perfección las expresiones de las caras, las posturas de las manos, los gestos, todo ello  da movilidad a los personajes, que adoptan posturas de absoluta naturalidad.

Codde era un pintor conocido y valorado, quizás excesivamente detallista, minucioso, y aunque se supone que intentó moderar su impulso para parecerse en lo posible a la forma de Hals, sus personajes tienen un nivel de detalle que no lo tienen los de Hals, los brillos de las ropas, calzados y armas, son más perceptibles, pero también son más rígidos, por la misma razón, el corrillo de milicianos pintado por Hals tiene un sentimiento mutuo que no lo alcanzan los severos y estirados personajes de la derecha.

Los pintados por Hals son un grupo de amigos y los de Codde son un grupo de milicianos que quizás ni se conozcan.

Punto y aparte es el abanderado, primero por la izquierda, esa figura construida a través del manejo magistral del color gris es inigualable, él lo sabe y se permite una sonrisa de complacencia dirigida al público, casi pidiendo el aplauso para él por guapo y para el maestro que lo ha inmortalizado.

Obsérvese que el abanderado y el capitán tienen la misma postura pero invertida, el capitán y el lugarteniente también miran al espectador pero de soslayo, en ambos hay un cierto aire chulesco, quizás más en el capitán, se ve que ambos están muy contentos de ser quienes eran, un divertido juego del amigo Hals.

Van Gogh le comentó a su hermano Theo en una de sus cartas la absoluta admiración que sentía por el personaje del abanderado..

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