“Gladiadores después del combate”, conocido también por “La meta sudante”.

la meta sudante
Gladiadores después del combate

Cuadro pintado por José Moreno Carbonero en 1880 y que corresponde a una beca de estudio en la Escuela Española de Bellas Artes de Roma subvencionada por su propio padre, ya que le fue denegada la solicitud oficial.

Es un cuadro importante de 296 x 300  y representa a dos supuestos gladiadores, se identifican como tal a través de casco que aparece en la parte inferior a la derecha.

El que acaba de luchar está de pie y es una figura de clara influencia griega, aún está con su ropaje de gladiador, aparentemente es un mirmillón, con su casco, laureado en señal de la victoria  en el combate, y la protección de su pierna izquierda, llevaban también un pequeño escudo en el brazo izquierdo y luchaban con una espada romana en el derecho.

El que está sentado es una figura de clara inspiración romana y evidentemente hoy no luchaba, está relajado y vestido con una especie de túnica de “diario”. Al parecer hablan amigablemente de lo ocurrido en la arena.

“Gladiadores después del combate” es un caso típico de un cuadro de “pensionado”: tema clásico, composición muy medida, pintura equilibrada y exquisito cuidado en los detalles y siempre con algún detalle especialmente “artístico”, en este caso especial atención a la mano izquierda mojada y goteando del gladiador de pie o las venas casi varicosas en las piernas del gladiador sentado o el dedo gordo del pie derecho del mismo que blanquea por la presión contra el suelo, sin olvidar el propio casco del gladiador que es todo un prodigio de detalles.

El cuadro también es llamado “La meta sudante” particularmente no se si ese nombre se lo puso el propio Moreno Carbonero o algún otro personaje posterior, quizás un periodista o un crítico de arte, es un nombre un tanto exagerado y pretencioso.

Los gladiadores están ante una fuente y aparentemente el que acaba de salir del circo está refrescándose y limpiándose de arena y sangre. Pues bien es cierto que, en las proximidades del Coliseo, el emperador Domiciano mandó construir una enorme fuente que parece ser que tenía esa misión, era una fuente circular de casi dieciséis metros de diámetro, hoy día desaparecida, cuyos últimos restos se demolieron en el siglo XIX para hacer el anillo libre que hoy circunvala el Coliseo, pero se han encontrado sus cimientos y quizás la restauren.

Los romanos le pusieron el mote de “meta sudans” (la meta sudante) porque en el centro tenía una especie de monolito de bronce que recordaba el que marcaba la meta del Circo Romano y este monolito tenía miles de pequeños agujeros por los que manaba el agua que alimentaba la fuente, desde luego nada que ver con el fondo de este cuadro, alguien quiso lucirse y presumir de culturilla.

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