Pinta Pradilla “La rendición de Granada” a petición del Senado Español y en él se encuentra actualmente. Es una obra majestuosa de 330 x 550 y quiere retratar el momento en el Boabdil entrega a los Reyes Católicos las llaves de la ciudad de Granada.

Sepamos más sobre la rendición de Granada.

Parece ser que la reina no estuvo presente pero Pradilla no duda en incluirla y, para que se la vea bien, le pone de fondo un frondoso ciprés que ayuda a recrearse en su imagen.

la rendición de Granada
La rendición de Granada

La pintura histórica, como la novela histórica debe ser muy cuidadosa con los detalles, que deben corresponder a las costumbres y hechos de la época que narra, Pradilla no falla, aparentemente no hay una gran discrepancia o fallo histórico en la que obra nos presenta.

Asumamos la pequeña discrepancia mencionada y pensemos que efectivamente doña Isabel estuvo presente. Se la ve reposada, casi altiva, muy segura en el caballo que monta en silla de mujer, mientras el rey Fernando parece ser que hace intención de tender la mano hacia Boadil para ayudarle en el acto de la entrega de la llave.

Ambos Reyes tienen sus palafreneros que mantienen a sus caballos controlados, por cierto me parece que, en el caso de los Reyes Católicos, ambos no van vestidos como correspondería a unos palafreneros reales, el del Rey particularmente me parece que lleva una vestimenta de los más inapropiada a su cargo y situación.

A la derecha de la Reina vemos a su hija Juana y al que suponemos su hijo Juan, bastante mejorado por el artista, pues parece que el príncipe, que tendría unos dieciocho años, era de constitución bastante débil.

Detrás de los Reyes está una aglomeración de cortesanos entre los que destacan muchas mujeres, pero en el filo de la derecha podemos admirar la figura de Don Gonzalo Fernández de Córdoba, aún no era el Gran Capitán pero sí un esforzado caballero, cuya apostura despierta de admiración de la dama que le mira furtivamente, a su vera está el Gran Maestre de la Orden de Santiago, Don Alonso de Cárdenas.

La corona y el cetro que luce la Reina Isabel son copias de los reales e igualmente la espada de Boabdil.

Lo que comentábamos antes sobre la realidad histórica, mientras los Reyes Católico montan pesados caballos, prácticamente caballos de batalla, Boabdil lleva un ligero, agil y nervioso caballo árabe y mientras los acompañantes de los Reyes es una especie de Corte ambulante, todos a caballo y sonrientes, a Boabdil le sigue un grupo de guerreros a pie con las expresiones dolorosas de los derrotados.

No he conseguido identificar el ángulo en el que ofrece la lejana Alhambra, parece que la parte derecha debería corresponder al alcazar y zonas palaciegas, pero entonces no se corresponde con las fuerte torres que muestra en el lado opuesto.

Una genialidad de Pradilla es Jefe de Armas o Maestro de Ceremonias, quizás Paje de Honor que cierra la composición por la derecha, si él no estuviera la imagen quedaría rara, sin terminar un feo agujero por el que se iría la mirada del espectador, así que ese personaje de abigarrado uniforme y gentil apostura es el digno colofón de un cuadro excepcional.

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