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Leonardo da Vinci, biografía imprescindible.

Leonardo di ser Piero da Vinci popularmente conocido como Leonardo da Vinci nacio en Abril de 1452, pero no hay unanimidad sobre el lugar en que esto ocurrió, pudo ser en el castillo de Vinci, a unos 25 km de Florencia, o bien en la casa materna de Anchiano, una pedanía a unos dos kilómetros de Vinci.

Leonardo da Vinci, descendiente de una rica familia de nobles italianos, fue hijo ilegítimo: su padre, messer Piero Fruosino di Antonio, un notario, canciller y embajador de la República de Florencia que dejó embarazada a Caterina, una humilde joven de familia campesina.

A partir de los cinco años fue acogido en la casa de su padre que lo trató como un hijo más, aunque sin reconocer la paternidad.

La familia tuvo muchas vicisitudes, separaciones y nuevos matrimonios tanto del padre como de la madre, parece que Leonardo finalmente se quedó a vivir con su padre y en su infancia recibio la influencia de su abuela que era ceramista, iniciandose así en el mundo de las artes y la artesanía.

De muy joven se divertía haciendo dibujos y caricaturas, su padre se los enseñó a su amigo el Verrochio y este de inmediato le pidió que lo llevara a su taller. Leonardo empezó así su formación pictórica

Si bien la obra pictórica de Leonardo da Vinci no es muy extensa, sí es de excepcional calidad, en aquella época no había precedentes de su forma de expresión pictórica.

Es bueno saber que Ghirlandaio y Leonardo fueron coetáneos, ambos eran florentinos y prácticamente de la misma edad, sin embargo las diferencias técnicas y prácticas de sus pinturas son abismales.

Leonardo da Vinci (Vinci 1452 ― 1519 Amboise) era pintor, escultor, arquitecto, escritor, filósofo, anatomista, botánico, científico, ingeniero, urbanista, músico y poeta.

Prácticamente era todo lo que, culturalmente hablando, se podía ser.

Se sabe que Leonardo da Vinci estudió pintura en el taller de Verrochio, de hecho en el cuadro del maestro “El bautismo de Cristo”,  un ángel de la izquierda parecen ser de la mano de su discípulo Leonardo da Vinci, también hay quien se decanta por los dos. El propio maestro lo encontró tan perfecto que se cuenta que no volvió a pintar, no soportó la idea de que su joven aprendiz lo hiciera mejor que él.

El bautismo de Cristo del Verrochio

El bautismo de Cristo del Verrochio

Leonardo da Vinci aplicó sus conocimientos de anatomía a los personajes de sus obras con extraordinaria fidelidad y asombrosos resultados.

Fue un gran innovador y dominador  de unas facultades que le permitían dotar a sus personajes de unas proporciones y expresividad antes no conseguida, tan perfecta como natural. Aplicó a sus pinturas, como nadie lo ha hecho posteriormente, la técnica del “sfumatto”, técnica que fue escasamente aplicada con anterioridad e hizo un uso magistral de los claroscuros.

Sus cuadros fueron pintado con pintura al oleo, bien sobre lienzo o sobre tabla, salvo la Santa Cena, que fue pintado sorprendentemente al oleo sobre yeso seco, un invento de Leonardo para conseguir una mayor calidad en las pinceladas, pero que no funcionó, ya en vida del autor la obra dio muestras de un rápido deterioro.

Las más modernas técnicas han conseguido parar la destrucción progresiva pero el resultado actual es una obra bastante dañada.

Las pinturas de Leonardo da Vinci siempre están sujetas a interpretaciones un tanto crípticas, por ejemplo “La Virgen de las rocas” de la que hizo un par de versiones, cada una con una interpretación diferente.

Leonardo da Vinci

Las dos versiones de la Virgen de la Roca

En su obra desaparece el concepto de pinturas multitudinarias, el formato de los personajes aumenta y son pocos los que ocupan el cuadro.

Tan interesante como sus pinturas son sus dibujos preparatorios, grisallas y bocetos en general.

Pero tal vez todo sea cuestionable, pues

¿Fue Leonardo un pintor del Cinquecento?

Por la calidad de su pintura se tiende a incluirlo entre los pintores del «cinquecento» al lado de Miguel Angel y Rafael, pero hay que saber que en el 1501 nuestro personaje tenía ya 49 años y cuando nació Miguel Ángel (1475), con quien se le empareja en arte y conocimientos nuestro Leonardo ya tenía 24 años

Y si bien la Gioconda la pintó cuatro años más tarde, sus famosas obras desde “La Anunciación”, la primera versión de “la Virgen de las Rocas”, incluso el mural de “La Santa Cena” y las obras “La bella Ferroniere” o “La dama del armiño” son del siglo XV de pleno “Quattrocento”.

Cuando Leonardo da Vinci pintó su primera versión de la “Virgen de la Rocas” (1484 ― 1486) tendría aproximadamente 34 años, pero es que en aquella época Ghirlandaio tendría 37,  Botticelli 41 e incluso Mantegna estaría sobre los 54 y Miguel Ángel tendría 11 años. Se puede asegurar que la mayor parte de su vida artística ocurrió en el “Quattrocento”; en los años siguientes pintó la segunda versión de “La Virgen de las Rocas”. “La Gioconda” y la pareja de “Baco” y “San Juan Bautista” ya obras de su vejez.

La Gioconda.

Dada la fama del cuadro quizás valga la pena hablar algo sobre él, me estoy refiriendo naturalmente a la Gioconda. Hablemos en primer lugar del nombre, tal vez lo propio seria llamarla  Mona Lisa, ya que ese era el nombre de la representada, Lisa Gherardini, Mona Lisa en el italiano florentino de la época es equivalente a Señora Lisa, se la llamó la Gioconda haciendo referencia a su marido Francesco del Giocondo, algo así como un mote.

En cuanto al cuadro en sí es un retrato, aparentemente a tamaño real pintada sobre una tabla de álamo de 77 x 53, esta obra fue propiedad personal de Leonardo, se sabe que la llevó allá donde iba, fue retocaba varias veces, incluso en sus últimos años y al morir en Francia la obra estaba con él.

El cuadro siempre ha estado inmerso en una especie de halo de misterio, la técnica del sfumato que Leonardo le aplicó la hace parecer como vaporosa, poco definida, etérea, sin olvidar su misteriosa y tenue sonrisa que tanto ha dado que hablar, su robo en 1911 solo acrecentó su fama.

Leonardo da Vinci

Observen el paisaje del fondo y verán que no hay referencia ni continuidad entre la parte derecha y la izquierda, es más en la parte derecha hay como un lago o un río que está notablemente inclinado, esta incongruencia no le ha restado fama, pero no hay coincidencia en los comentarios de los expertos sobre esta anomalía pictórica, desde los que tachan de imperdonable fallo de dibujo a los que lo consideran una genialidad.

La cronología ortodoxa nos indica que Leonardo da Vinci fue un pintor del quattrocento. ¡Un avanzado pintor del quattrocento!

Quizás su pintura fue tan avanzada y diferente frente a las de sus coetáneos que intuitivamente se le asimila a una etapa posterior.

¡Posterior incluso a los propios pintores del cinquecento!

Hablando del personaje no querríamos olvidar su prolífica faceta como inventor, arquitecto o militar, en 1482, con 30 años, Leonardo inicia su vida profesional en Milán en la corte de Ludovico el Moro, ante quien se había presentado con una larga, y famosa, carta en la que se define como un experto en tecnología militar e incluso capaz de diseñar «instrumentos de una eficacia maravillosa, fuera de lo común», es una presentación al menos astuta, en aquellos tiempos la situación política era muy variable y estar bien preparado para combatir era esencial, así Leonardo consigue un puesto en al corte de Ludovico y pone en marcha su ingenio para diseñar increíbles maquinas de guerra, fortificaciones e incluso novedosos mecanismos aplicados a la vida cotidiana.

En 1500 la ciudad es tomada por las fuerzas francesas al mando del rey Luis XII, Ludovico huye pero es capturado y enviado a prisión donde fallece.  La cuidad fuer recuperada en 1512 por Maximiliano Sforza, hijo de Ludovico, por aquellas fechas Leonardo se mueve entre Florencia y Roma y pinta sus más famosa obras entre ellas «La Gioconda» pero en 1515 Milán vuelve a ser captura por las tropas francesas, ahora dirigidas por Francisco I.

De alguna forma Francisco I y Leonardo se conocen y nace entre ellos una cierta amistad, tanto que al regreso a Francia  Francisco I consigue que Leonardo le acompañe, instalándolo en el castillo de Clos-Lucé, cerca del suyo propio en Amboise. Acompañan a Leonardo su «amigo» Salai, un joven pintor que está en su taller desde los 15 años llamado Francesco Melzi y Luca Pacioli, monje y matemático, descubridor de la «proporción aurea». descubrimiento fundamental en la obra de Leonardo y que él aplicó en innumerables obras.

En su nuevo estado Leonardo va recopilando todos sus estudios, dibujos, proyectos y anotaciones en una especie de libro que, a su muerte, entregará a su ayudante preferido Francesco Melzi, quien tratará este legado con gran respeto y cuidado, pero a su muerte ya no es lo mismo, la obra pasa a marginarse y acaba siendo despojada de muchas de sus valiosas páginas que van a manos de curiosos o anticuarios. Curiosamente después de rodar por varios destinos, lo que queda de la obra de Leonardo vuelva a sus orígenes la familia Melzi, que recibe este legado sin darle importancia es más lo manda a la buhardilla y permite a quien quiera que se lleve lo que le apetezca.

Algunas de estas obras caen en mano de Pompei Leone, escultor  en la Corte de Felipe II quien valorando lo que ve, procura recopilar todos los documentos que encuentre, contactando con la familia de Melzi y un religioso y erudito llamado Mazenta, consigue finalmente recuperar gran parte de ellos, un total de 10 libros, por aquella época se le conoce como «El códice Atlántico» este nombre obedece simplemente a que el papel usado por Leonardo era utilizado normalmente para el dibujo de mapas,

Fue idea de Leone que se quedara en la Corte Española de Felipe IV, pero no tuvo éxito, así que a la muerte de Leone su heredero lo vendió por 300 escudos al marques de Arconatti, quien parece que se había dado cuenta del valor de la mercancía y gracias a este avispado y culto marqués los libros que componen «El Códice Atlántico» fueron depositados finalmente en la Biblioteca Ambrosiana de Milán donde reposaron hasta nuestros días.

Con esto hemos dado un cumplido repaso a la obra de Leobardo da Vinci, tanto en su faceta pictórica como un recuerdo a su ingente labor de ingeniería representada en el más increíble legado histórico del maestro, «El Códice Atlántico»

Murió en Francia en el castillo de Clos-Lucé, cerca de Amboise, en 1519, tenia 67 años

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