Repaso por la vida y obras más importantes de Mariano Fortuny

Mariano Fortuny y Marsal nació en Reus en el año 1838 en el seno de una familia de artesanos, demostrando desde su niñez una predisposición para el dibujo y la pintura, por ello sus padres lo inscriben en la Escuela de Arte Municipal donde recibe sus primeras lecciones de dibujo.

En este periodo de niñez trabaja como aprendiz de un maestro platero y orfebre (¿Antoni Bassa?), de quien aprenderá la minuciosidad y la perfección en el dibujo, algo que posteriormente tanto le favoreció.

A los catorce años Mariano Fortuny queda huérfano y es su abuelo quien asume su tutoría, gracias a las donaciones de un par de eclesiásticos de Reus puede trasladarse a Barcelona en 1850 con una carta de presentación para el escultor Talarn que le acepta en el taller y empieza a trabajar con él, al mismo tiempo para conseguir unos ingresos extras se dedica a iluminar fotografías.

Finalmente en 1853 consigue ingresar en la Escuela de Artes y Oficios de Barcelona actividad que compagina con clases personales con uno de los profesores, Claudio Lorenzale, pintor eminentemente romántico que le transmitió un agudo sentido de la estética clásica, muy influido por el llamado ”purismo nazareno”.

Gracias a una subvención de la Diputación de Barcelona se traslada en 1858 a Roma, con el compromiso de enviar regularmente obras a la Diputación barcelonesa como comprobante de sus avances pictóricos.

Allí conoce a Rosales, comparten experiencias y se hacen amigos.

Primeras obras reconocidas.

En ese año estalla la Guerra con Marruecos y Mariano Fortuny es enviado como corresponsal gráfico, junto a Pedro Antonio de Alarcón que haría de comentarista periodístico. Allí Fortuny elabora los esquemas y esbozos necesarios para la elaboración de uno de sus más ilustres cuadros: “La batalla de Tetuán” enorme lienzo de 3 metros por casi diez de longitud, este cuadro se complemente con “La batalla de Wad-Ras” un boceto sobre cartón de 55 por 185.

Cuadros de Mariano Fortuny
La Batalla de Tetuan

Esta experiencia le facilitó el conocimiento de una nueva cultura que se vio reflejada en algunos lienzos y apuntes y a la cual pidió volver para confirmar y refrescar sus ideas y sensaciones consiguiéndolo allá por el 1882.

Hay una muy clara incidencia de la cultura norteafricana, sus luces, sus personajes y su colorido, en muchos de los cuadros de Mariano Fortuny.

Por ejemplo, desde Marruecos envía a la Diputación de Barcelona su cuadro de la “Odalisca”.

obras de Mariano Fortuny
Odalisca

Durante su estancia en Madrid en 1860 visita el museo del Prado y conoce a su director, Federico Madrazo.

Vuelve a Barcelona y se le ofrece la oportunidad de viajar por Europa con la idea de que visite los mejores museos y aporte ideas a la Diputación Barcelonesa, en este periplo conoce en Paris a Martin Rico y Zamacois, pero es durante su estancia en Roma cuando continua con su trabajo de reflejar las batallas de Marruecos.

En 1866, durante una visita a Madrid, Madrazo se interesa por su obra y le invita a su casa, allí conoce a Cecilia (hija de Madrazo) al año siguiente expone en Madrid y formaliza el compromiso matrimonial con su hija Cecilia, el matrimonio se celebra en 1867 y, aunque inicialmente fijan su residencia en Madrid, al año siguiente parten para Roma.

Con motivo de su boda pinta uno de sus más famosos cuadros “La vicaría” obra en la que trabajó varios años y en la aparecen como modelos todos sus amigos, desde su mujer Cecilia, su cuñado e incluso su amigo Zamacois, el torero de la derecha.

Mariano Fortuny
La Vicaria

El cuadro fue pagado por su marchante con 25.000 francos y consiguió venderlo por 70.000, cantidad extraordinaria para la época, pero significó para él su consagración como pintor de fama, su situación económica y social estaba resuelta pero a cambio de seguir esa misma línea pictórica.

Esta situación derivó hacia una grave depresión, al ser consciente de que su posición social dependía de seguir pintando el mismo tipo de pintura que le hizo famoso y no poder cambiar o evolucionar hacia nuevos horizontes.

En esta etapa se interesa por al pintura japonesa, llegando a hacer cuadros muy interesantes en los que, a las características propias del arte japonés, nuestro artista añade su peculiar estilo, en este sentido, sobre el 1873 pinta un cuadro de estructura japonesa en el que retrata a sus dos hijos.

Cuadros Mariano Fortuny

Quiso romper con su marchante para desligarse de la esclavitud artística en la que estaba, finalmente volvió a Roma en 1874 y pocos meses después fallecía como consecuencia de una hemorragia producida por unas ulcera intestinal. Tenía 36 años.

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