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Mary Cassatt, biografía imprescindible.

Nació Mary Cassatt en una ciudad de Pensylvania llamada Allegheny, hoy forma parte de Pittsburg, en el 1844 en el seno de una familia rica.

Su padre, de ascendencia francesa, era un conocido agente de Bolsa y su madre provenía de una familia de banqueros, tuvo seis hermanos, pero dos de ellos fallecieron a temprana edad.

Se habían trasladado a Filadelfia cuando Mary tenía seis años y allí comenzó sus estudios.

Como era costumbre en las familias acomodadas el viajar formaba parte de su educación y naturalmente viajó a Europa visitando Paris, Londres y Berlín.

De hecho visitó la Exposición Universal de Paris de 1855 y probablemente allí una tierna muchachita de 11 años sintió su primera atracción por la pintura viendo cuadros de Delacroix, Corot, Courbert y otros maestros de la época, e incluso de unos jóvenes Degas y Pissarro, quienes con el tiempo llegaron a ser grandes amigos suyos.

Mary Cassatt quedó tan impresionada que pocos años después, con quince años, empezó a tomar clases de dibujo y pintura en la Escuela de Bellas Artes local, allá en Pittsburg o donde estuviese, pues era una familia que cambiaba de alojamiento con suma facilidad.

A sus padres no le molestaba que su hija aprendiera a pintar, era una actividad bien vista en la alta sociedad, pero no les agradó de ninguna manera que Mary anunciara su intención de dedicarse a la pintura profesionalmente.

Continuó Mary con sus estudios en la Escuela de Bellas Artes hasta 1865, pero encontrándolos excesivamente lentos, decidió abandonar los estudios académicos y buscarse un profesor particular que fuera más ágil en sus enseñanzas.

Mary Cassatt se traslada a París

Siempre en contra de la voluntad de su padre, se traslada a Paris, su padre para demostrar cuanto le molestaba la afición de su hija, le pagaba la manutención y el alojamiento, pero no el coste de sus aficiones pictóricas por lo que Mary Cassatt tenía que hacer equilibrios económicos para sacar adelante el motivo real de su estancia en Paris.

Tras pasar por varios profesores de reconocido prestigio, en 1868 entra en la academia de Thomas Couture, por la ya había pasado Manet, y ese mismo año consigue que un cuadro suyo sea aceptado en el Salón de París, una obra muy en la línea de Corot llamado “La tocadora de mandolina” obra muy interesante por ser la única de aquella época que se podido mantener a la vista.

Mary cassatt

Cuando la guerra franco – prusiana (1870-71) Mary Cassatt vuelve a su casa en Estados Unidos.

Ella sigue enfrentándose con su padre que no asimila tener una hija pintora y se sigue negando a facilitarle la compra de material pictórico.

Hasta tal punto llega la tensión que Mary se plantea realmente dejar la pintura y buscar un trabajo remunerado que le permita vivir independientemente, pero una enorme casualidad se le presenta.

El arzobispo de Pittsburg le encarga unas copias de un cuadro de Caravaggio que está en la basílica de Parma, posiblemente “La Virgen con san Jerónimo y la Magdalena”, y le da el dinero suficiente para sufragar su viaje y los gastos correspondientes.

Tras cumplir con su compromiso en Parma, Mary se da una vuelta por España visitando Madrid y Sevilla, pero toma la decisión de instalarse definitivamente en París donde, en compañía de su hermana Lydia, montó su estudio de pintura.

Mary Cassatt siguió presentando obras en el salón de Paris, pero pronto descubrió que las artistas femeninas eran poco apreciadas a menos que contaran con un “amigo” que las respaldase, algo que ella no estaba dispuesta a conceder.

En el 1877 las dos obras que había enviado fueron rechazadas por el jurado y, por primera vez, no tenía participación en el Salón de París, fue una cruel experiencia, pero en ese momento depresivo se refugió en su amigo Degas, a quien conocía de compañero en alguna de sus academias de pintura, que la llevó a conocer a sus amigos que en aquellos momentos eran conocidos como los “independientes”, entre ellos había una mujer, Berthe Morisot, que rápidamente se hizo amiga suya.

Y así Mary Cassatt entró en contacto con Manet, Monet, Pisarro, Renoir y todos los que posteriormente fueron conocidos como “los impresionistas” y de inmediato ella fue “una más”

¡Cassat ya era una impresionista!

Su amistad con Degas hizo que éste la introdujera en el mundo de la pintura al pastel, en el que hizo excelentes obras, también se hizo una experta en el grabado, bajo la maestría de Degas.

Por su parte Mary ayudó a Degas en las ventas de sus obras facilitándole la entrada en el importante mercado norteamericano.

La pintura de Mary Cassatt, como lo era la de Berthe Morisot, es eminentemente femenina, abundan los retratos de madres con hijos y las escenas entres ellos. Mary Cassatt es una pintora norteamericana, no debemos olvidarlo, la mayoría de su obra está en museos norteamericanos y era allí donde ella enviaba sus cuadros y donde tenía sus referencias.

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La pintura de Cassatt evolucionó a formas más simples y en 1886 se la da por desvinculada de cualquier movimiento artístico, pero se mantuvo en su amistad con Degas, que también presumía de su independencia.

Entre 1879 y 80 Mary Cassatt estuvo preparando con Degas un trabajo sobre grabados para presentarla en una revista en la que trabajaba Degas, pero éste de pronto la abandonó y las cincuenta estampas que Mary había estado preparando se quedaron en casa.

Esto molestó mucho a Mary y su relación con Degas quedó muy dañada.

Solo en los últimos días de Degas, ella fue la única que le acompañó y ayudó, cuando Degas era un individuo intratable para cualquiera que se le acercase, pero su relación pasó a ser puramente comercial. Murió en 1926 con 84 años en su residencia del Castillo de Beaufresne, en Francia.

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